Juan Elías Martínez Saurez

09/octubre/2026

Brasil entra a la segunda vuelta con una certeza: Lula no puede ganar hablando únicamente con quienes ya están convencidos. El resultado del primer turno mostró a un país dividido y a una izquierda obligada a reconstruir una mayoría social que hoy no tiene garantizada.

La tradición de la izquierda ofrece una lección útil. Gramsci entendía la política como una disputa por el sentido común; Salvador Allende defendió la transformación dentro de la democracia; José Mujica ha insistido durante años en hablarle a la gente común sin arrogancia ni distancia. Lula necesita combinar esas tres intuiciones.

Su campaña debe volver a las preocupaciones concretas: salario, empleo, alimentos, seguridad, salud y expectativas de futuro. No basta con advertir sobre los riesgos de un gobierno adversario. El miedo moviliza, pero difícilmente enamora. Lula necesita explicar qué mejorará en la vida cotidiana de quien hoy duda, se abstuvo o votó por otra opción.

También deberá salir de la burbuja partidista. Millones de brasileños no acudieron a las urnas o respaldaron candidaturas distintas. Allí está una parte decisiva de la elección. Escuchar antes que sermonear puede resultar más eficaz que cualquier consigna.

La izquierda brasileña necesita calle, sindicatos, juventudes, periferias y redes sociales, pero también serenidad institucional. Lula gana si convierte la elección en una discusión sobre futuro y no únicamente sobre pasado.

Para vencer deberá recuperar su mayor fortaleza: construir puentes sin abandonar a quienes viven del trabajo. El desafío no es radicalizar a los convencidos, sino ampliar nuevamente la esperanza.

PABLO LEMUS NO TIENE MADRE

Este pasado fin de semana se demostró como lo gobiernos de derecha que dicen "velar por la población" volvieron a quedar expuestos en donde el gobernador naranja Pablo Lemus no le bastó con no poder resolver la crisis hídrica en Guadalajara donde la gente tiene que bañarse con agua que contiene bichitos, mal olor y hasta choco Milk incluido con el terrible color café. Sino que, pese a que el mismo Lemus había prometido días antes garantizar una protesta pacífica y sin represión, la jornada derivó en fuertes enfrentamientos cuando elementos policiales desplegaron granadas aturdidoras, gases lacrimógenos y cañones hídricos contra los inconformes.

Esta represión dejó decenas de manifestantes y civiles heridos, así como más de una treintena de detenciones que colectivos y defensores de derechos humanos han catalogado como arbitrarias. La violencia del operativo provocó rechazo de la ciudadanía, la apertura de decenas de quejas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) y el pronunciamiento del Gobierno Federal de Claudia Sheinbaum pidiendo explicaciones sobre la actuación policial. Una vez más demostraron que estos gobiernos que prometido una Nueva Jalisco solo buscan regresar a la época de Echeverria.

Por Melissa Chávez
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11/octubre/2026